jueves, 8 de marzo de 2012

Tarteleta de elote y chile :¿ Por que Mexico?

México …
Mi segunda casa, mi Casa.
La primera vez que pise suelo mexicano fue en el año 1994, tenía 14 años.
Veníamos de Orlando, un viaje en familia grandioso, nuestro destino en México era Playa del Carmen.
La idea era descansar del estrés que significó estar una semana en Orlando (levantarse super temprano para llegar apenas abren los parques, hacer colar largas para subir a a cada juego , una y otra vez por 7 días)
Mi primer sensación en el aeropuerto de Cancún era que todos los hombres tenían bigote, todos parecían iguales, hablaban raro y todos trataban de vendernos algo... sentí mucha desconfianza, años después me parece lo más normal llegar a Cancún y que cientos de personas te acosen tratando de venderte la transportación al hotel, en aquel entonces me parecía sospechoso.
Para entonces Playa del Carmen era un simple pueblo de pescadores de aproximadamente 6 mil habitantes.
Mi padres estaban ilusionados con venir a este lugar, ya que se caracterizaba por no tener nada, playas y nada más.
Para entonces la 5ta avenida era de tierra y contaba con solo 2 cuadras, en ellas, 2 restaurantes, una panadería, una tienda que vendía un poco de todo y varias señoras en sillas de plástico sentadas en la calle haciendo trencitas en el cabello de los pocos turistas en el pueblo, ósea nosotros.
Mis padres estaban felices, no había nada, las playas eran hermosas, vírgenes y no había tiempo para nada más que relajarse y no hacer nada.
Mi hermano y yo, no estábamos tan contentos, además de ir a la playa no había nada, el hotel se llamaba Rosa Mirador, era una posada, tenía lo básico, estábamos en el tercer piso, el último, sólo contaba con una cama para cada uno y una increíble vista a la playa, las ventanas no tenían vidrio, ni mosquitero y obvio no había televisión ni nada de nada.
Los días empezaban a las 7 de la mañana y a la misma hora pero por la tarde terminaban, mi hermano y yo empezamos a desesperarnos y llegamos a odiar el lugar, nos aburríamos mucho.Mi hermano se había comprado una guitarra en Orlando, no la sabía tocar muy bien, los días pasaban entre el guitarreo y el sonido del mar.
Cualquiera diría, "que lindo" ( YO NO)
Para no hacer el cuento largo, nos íbamos a quedar 2 semanas y me puse tan insoportable que nos volvimos antes, les arruiné el viaje a mis padres, mi aburrimiento me deprimió, me leí el libro que pretendía durar lo que creía que sería toda mi vida (era muy largo), en 3 días, empecé a extrañar al novio dejado en Argentina, dejé de comer y me quise volver.
Odié Playa del Carmen… ¿las ironías de la vida?….. Hoy ese lugar tan antes odiado es mi hogar!!
Ese viaje quedó muy marcado en mi vida, pasamos mucho tiempo de calidad juntos, caminábamos mucho por la playa, juntábamos caracoles y a pesar de mi mal humor, no había más que estar todos juntos disfrutándonos a nuestra manera de la unión familiar.
Luego de volver me sentí muy culpable por haber hecho volver a la familia entera, cuando mis padres la estaban pasando tan bien.
Años después, la perdida de mi padre provocó que la familia se dispersara y yo quedara a la deriva.
En ese momento de pérdida uno reflexiona y se arrepiente de todas las cosas que nunca dijo.
Yo le había dicho todo en vida, siempre nos habíamos llevado muy bien, no había mucho por qué arrepentirse, pero hurgando en la historia, encontré el archivo de estas vacaciones y en silencio le pedí perdón por haberle arruinado sus vacaciones soñadas.
Eso daba vueltas en mi cabeza todo el tiempo.
Ese mismo año en que lo perdí, mientras estaba de luto, de la nada me surgió la posibilidad de ir a hacer una pasantía a Playa del Carmen.
Playa del Carmen seguía siendo un pueblo de pescadores que ahora tenía 10 mil habitantes y estaba creciendo, solo habían pasado 4 años desde aquella visita. Se inauguraba el primer hotel todo incluido de 5 estrellas en las afueras del pueblo y en mi universidad me estaban pidiendo que fuera 3 meses a realizar mis pasantías.
¿Cómo iba a volver a ese lugar? Lo odiaba…
Para entonces mis sentimientos y sentidos estaban a flor de piel, trataba de encontrar señales y respuestas en cada rincón del día.
Una mañana mientras le prendía una vela a mi padre como todos los días desde que se había ido, tuve un momento de iluminación o de reflexión.
Supe, sentí, o quise creer que era una señal, ¿cuántas eran las posibilidades de que me ofrecieran ir a un pueblo que nadie conocía  en México a realizar prácticas, encontrándome en Buenos Aires? No muchas, no podía dejar pasar esta oportunidad, sentí que mi padre me mandaba este viaje por algo y debía volver.
Así fue como a finales de 1998 llegaba por segunda vez a Playa del Carmen.
Todo había cambiado, el pueblo estaba en pleno desarrollo, construcciones por todos lados, todo estaba creciendo.
Playa me recibió con el corazón roto, desolada, triste y con una maleta llena de preguntas sin responder, llegaba buscando algo, no sabía qué.
Trabajar en la apertura de un hotel de semejante magnitud, fue toda una experiencia, fue una gran escuela, que años más tarde me sirvió mucho.
Tenía 18 años, estaba sola en otro país, lejos de mi familia, de lo que quedaba de mi familia, pero sentía a mi papá más cerca que nunca.
En esas playas, le pedí perdón una y otra vez por arruinarle sus vacaciones, allí le hablé mucho, le pedí mucho.
Le pedí por mi mamá, por mi abuela y por mi hermano, le pedí que me ayudara a salir adelante sin él, sin ellos, todos los días le escribía, le hablaba y la vida era más fácil así.
La pasantía duraba 3 meses, sólo el verano, luego tenía que volver a seguir estudiando la carrera.
Al finalizar los 3 meses, no quería volver, me daba miedo volver, me sentía bien, me sentía independiente, no sentía el peso de responsabilidad de mi familia, sentía  a mi papá cerca, estaba contenta con el trabajo, volver me aterraba.
¿Volver o no volver?
Esa fue la primer decisión importante en mi vida que podría cambiar por completo todo y así fue.
Me quedé  y pasaron varias cosas en consecuencia.Toda acción tiene consecuencias y yo tuve que remar mucho las consecuencias, pero salí adelante.
Siete meses después de haber llegado por fin sentí que era tiempo de volver a Buenos Aires sólo de vacaciones, luego regresaría a seguir trabajando en ese lugar que me había traído la tranquilidad y paz que había perdido.
Cuando me regrese a Buenos Aires no sabría que no volvería a Playa hasta 3 años después.
El primer año lo pase en Buenos Aires tratando de recuperar una familia para entonces irrecuperable, los dos años siguientes me exilié en Madrid, buscando lo que una vez había encontrado en México.
Mientras vivía en Madrid, nunca dejé de pensar en México.
Yo no había cerrado la puerta o el ciclo Mexicano porque me había ido pensando que enseguida volvería.
Madrid fue fantástico, pero algo en México me llamaba.
Mientras vivía en Madrid una día la llamé a mi mama, creo que era su cumpleaños. No hablábamos mucho, más bien casi no hablábamos.
Ese día que la llamé, me dijo que había tomado una decisión muy grande y que iba camino al aeropuerto; había decido irse a vivir a Playa del Carmen.
Me quede sin habla.
Estaba en shock.
¿Cuántas eran las posibilidades de que mi mamá asentada toda la vida en Argentina , lugar que la vio nacer y con 45 años decidiera dejarlo todo (incluido un hijo, mi hermano) para irse a vivir a ese pueblo que años antes habíamos visitado todos juntos? ¿cuántas?
Yo no lo podía creer, ese día le escribí todo el día a mi padre, yo no entendía nada, la vida estaba muy rara.
Estaba perdida, mi papá estaba en el cielo, mi hermano estaba en Buenos Aires, mi mama en Playa del Carmen y yo en Madrid, años antes habíamos estado todos juntos en ese pueblo caminando de la mano por la playa y hoy estábamos todo separados.
No paso mucho tiempo hasta que decidí dejar Madrid y volver a México, no sin antes ir a Buenos Aires y convencer a mi hermano de que se viniera conmigo.
Finalmente estaríamos todos juntos de nuevo en ese lugar que una vez nos había visto como una familia unida y casi perfecta.
Esta vez Playa me recibía de otra manera: no tenía un trabajo esperándome y en cambio me recibía con la posibilidad de recuperar el amor de mi madre una vez perdido. Esto me daba mucho miedo y emoción a la vez.
Nada salió como esperaba. Mi mamá no estaba lista para darse cuenta de lo que había perdido, por lo tanto todavía no tenía interés de recuperar nada, mi hermano no aguantó y se volvió a Buenos Aires y yo no encontraba un trabajo como la gente normal.
Conseguir el permiso de trabajo no fue tan fácil como mi madre me  había contado.
Mi permiso de trabajo no lo conseguí hasta muchos años después, lo que sí conseguí esos primeros meses fue una carta del Instituto Nacional de Migraciones, donde me pedía que por favor abandonara el país en un lapso no mayor a los 15 días luego de haber recibido la carta.
Ya no podía trabajar legal en ningún lado y me pedían que me fuera.
Los primeros meses en playa fueron de mucho arrepentimiento, me arrepentía de haber dejado todo en Madrid, por un sueño guajiro de unir a mi familia y ser nuevamente felices...algo que nunca sucedió.
Mi hermano no aguantó el mal momento y se volvió a Buenos Aires dejándome el corazón roto.
Fueron tiempos de mucha tristeza, no paraba de hablar con mi padre y cuestionarle lo que me pasaba como si de alguna manera fuera su culpa.
Al fin de cuentas Playa del Carmen era un pueblo maldito!
Joaquín Sabina con su nuevo álbum "Dímelo en la calle" sonaban todo el día.
Tenía un poco de dinero ahorrado, influenciada por malas compañías decidí ponerme un pequeño café
que llamé TIERRA.
Tierra fue mi refugio nostálgico por un par de meses, no duró mucho.
Trabajaba de 7 de la mañana a 11 de la noche, de recorrido, yo sola.
A veces mi mamá me ayudaba, a veces no, en general estaba sola, Joaquin Sabina y muchos versos de Mario Benedetti eran mi compañía preferida.
En el café, vendía cosas que cocinaba el dia anterior Brownies, crepas, flan, galletitas, lo que se me ocurriera.
Vivía agotada y deprimida...arriba de mi café había un hotelito barato y yo solo vendía cuando el hotelito tenía turistas y cuando no, no vendía nada.
Me aburría mucho, tenía mucho tiempo para pensar, mucho tiempo para arrepentirme y deprimirme por muchas cosas.
Sobre todo estaba muy cansada, no tenia vida, trabajar de 7 am a 11 pm era la muerte.
Finalmente un ángel llego a mi vida y me dio trabajo.
Así fue como comencé a trabajar una vez más en un hotel, esta vez chiquito, solo tenía 36 habitaciones y con la experiencia en el hotel gigante que había trabajado antes, esto era pan comido.
Cerré el café y me dediqué de lleno a ser la reservasionista del hotel.
Destaqué y me gané la confianza de su dueño, fueron años muy buenos, me sentía persona de nuevo, me sentía importante donde trabajaba , tenía mi dinero y sentía que estaba creciendo.
Con el tiempo llegué a ser la mano derecha del dueño del hotel.
El hotel se llamaba Albatros y estaba sobre la playa.
Un día mientras trabajaba, entraron unos agentes de migraciones, al verlos me escapé por la parte de atrás y corrí por la playa (Si!! era de película)
Yo estaba ilegal y si me encontraban me deportarían a Buenos Aires.
Ya no podía seguir trabajando así, tenía que aplicar de nuevo para el permiso de trabajo, ya habían pasado unos años desde que me habían dado aquella carta donde me invitaban a abandonar el país.
Para poder aplicar de nuevo, tenia que salir del país y volver entrar.
Esto parecía fácil pero no lo era....para entonces los argentinos no estaban bien vistos en Cancún/Playa y no los dejaban entrar tan fácil, corría el riesgo de salir y no volver a entrar.
Las posibilidades eran salir por Belize, Cuba o Guatemala, un viaje de ir y volver en 2 días (para seguir trabajando claro).
Para cuba tenia que tomarme un avión y migraciones en el aeropuerto era mas estricta.
De Belice sabía muchas historias de argentinos que habían salido y  para entrar de vuelta a México habíanhabían tenido que pagar una cantidad grande en el soborno del agente aduanero. A mi me iba bien , pero no tanto che!
Me decidí por Guatemala en Barquito.
Cruce la frontera de Guatemala, simplemente cruzando en un barquito para 4 personas.
El tramo de un país al otro fue de tan solo 10 minutos.
En Guatemala visité las ruinas de Tikal y la ciudad de Flores, hermoso!
Todo salió perfecto, no era una ruta elegida por muchos turistas y la aduana en ambos países (tanto del lado mexicano como del lado guatemalteco) era la casa del agente aduanera al lado del rio.
Ya tenía mi pasaporte sellado y con este tramite nuevamente mi permiso de trabajo...esta vez si me lo dieron.
Ya era legal, que emoción!
Seguí trabajando en el Albatros feliz de la vida.
Mientras trabajaba en aquel bello lugar mi mama me dio otra noticia que cambiaría nuestras vidas.
A sus 48 años estaba embarazada de 4 meses, Jazmín nacería 5 meses después.
Yo con 23 años tendría una hermanita...la vida seguía poniéndose rara, no dejaba de sorprenderme.
(pero la historia de como mi hermanita Mexicana llego a nuestras vidas, se las cuento cafe y receta de por medio en otra entrada)
Ese fue sin lugar a dudas fue el mejor trabajo de mi vida, duro un par de años más.
El hotel desgraciadamente se vendió y la empresa nueva tiró abajo el hotel y construyó un hotel boutique precioso que hoy se llama Mosquito Beach (www.mosquitobeachhotel.com)
Trabajando para este nuevo hotel, crecí mucho en lo profesional y en lo personal.
Una de mis tareas era viajar 6 veces al año promocionando el hotel en las Ferias de turismos.
Enero Madrid en la FIT
Febrero Milan en la BIT
Marzo Berlin en la ITV
Abril en Acapulco en el Tianguis,
Septiembre Paris en la  (no me acuerdo el nombre)
Noviembre Londres en la WTM
Me encantaba ir a las ferias, era una semana en cada lugar donde ademas de trabajar y crecer en lo profesional, me ayudaba a escapar un poco del pueblo en el que habitaba.
Lo que más me gustaba era sensación tan linda que me hacia recordar a mis épocas en las que vivía en Madrid.
En 2007 tramite mi nacionalidad Mexicana y me la dieron.
Era Feliz, finalmente le empece a encontrar sentido a todas las peripecias antes vividas, con la llegada de Jazmín, recupere a mi madre (razón original por la cual había venido), había encontrado un buen trabajo, me iba bien, ya era Mexicana, viajaba por el mundo, me había comprado mi casa, ¿que mas podía pedir?
¿Suerte en el amor ?....No mucha....pero bueno todo no se puede ¿no?...
Seis años dure en el hotel.
Ya lo había hecho todo, ya no había donde mas ir, en julio del año pasado ese ángel que vino a mi vida muchos años antes ofreciéndome trabajo en el Albatros, me vino a ofrecer trabajo en su nueva empresa, que nada tenia que ver con los hoteles.
Luego de muchas pensarlo, de mucho análisis, de mucha reflexión, me decidí y deje la hotelería.
Hoy miro para atrás y siento que por ahí el recorrido fue muy largo pero ha dado muchos frutos.
Entonces ¿Fue casualidad o no? Pero no por nada, al menos así me gusta pensarlo a mi, hoy vivo y soy feliz en Playa del Carmen. Ese lugar que una vez odié visitando con mi familia.
¿Y Por qué México? ¿te quedan dudas? No podía ser de otra manera...
Fusión de Argentina con México
Lo que en Argentina seria una tarta de choclo, acá en México la llamamos tarteleta de elote y le agregamos el toque mexicano con rajas de chile.
Masa de la tarta
Esta recta es para una tarta grande, yo hice varias individuales.
2 tazas de harina
1 pizca de sal
100 gramos de mantequilla
1 huevo
3 cucharaditas de agua
Relleno
2 latas de elote
2 chiles (de los que tengan o les gusten)
3 huevos
1/2 taza de crema
1 taza de queso parmesano
sal y pimienta
Amasamos todos los ingredientes de la masa, la dejamos reposar un poco, luego la amasamos y colocamos en la tartera.
Mezclamos los ingredientes del relleno, los colocamos en la masa y horneamos en horno pre calentado a 250 grados por 30 a 40 minutos.
Mas facil...imposible!
Ya me contaras como les sale!
Un beso desde mi Mexico lindo.
Mer

1 comentarios:

A las 12 de marzo de 2012, 15:34 , Blogger dosentrebambalinas ha dicho...

Qué recuerdos me trae Playa del Carmen, con sus calles llenas de tiendecitas y los puestos de venta de excursiones. Recuerdo ese viaje de forma muy especial. Y la receta tiene una pinta deliciosaaaa
Un beso

 

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